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Prevención y tratamiento del fotoenvejecimiento

El fotoenvejecimiento es el deterioro gradual e irreversible del colágeno, la elastina y otras fibras que dan estructura a la piel y la mantienen lisa, provocado por la edad y acelerado por las radiaciones solares. Este envejecimiento de la piel puede darse de forma prematura si se produce una exposición frecuente al sol. Es un proceso irreversible dado que es parte de nuestro envejecimiento natural, pero su aparición puede retrasarse.

De las radiaciones solares que interactúan con nuestra piel la radiación ultravioleta (UV) es la principal responsable del fotoenvejecimiiento. La radiación UV que llega hasta nosotros se compone en su mayor parte de rayos UVA, con una pequeña parte de rayos UVB. Los rayos UVA penetran en las capas más profundas de la piel, provocando el daño de las fibras de colágeno y elastina principalmente. También puede tener un papel en algunos tipos de cáncer de piel. En cambio, la radiación UVB tiene mayor energía, pero incide en las primeras capas causando quemaduras cutáneas y son los responsables de la mayor parte de los cánceres de piel. La radiación ultravioleta C es filtrada totalmente por la atmósfera y no las deja pasar a la superficie terrestre.

La radiación visible (VIS) es la responsable del 40% del daño que produce el sol en la piel. Esta radiación debilita su barrera protectora, produce manchas y fotoenvejecimiento.

La radiación Infrarroja A (IR-A) es un calor seco que no se siente cuando traspasa la piel, a pesar de que es la que más profundamente lo hace, penetra hasta diez milímetros y es capaz de aumentar su temperatura hasta los 42ºC. Incrementa también los daños en el ADN de las células, origen de lesiones precancerosas que pueden derivar en cáncer de piel.

Las consecuencias del fotoenvejecimiento se verán empeoradas en personas con fototipo claro (I y II), edad avanzada dado que el fotodaño es acumulativo desde la infancia, etnia, vivir en zonas de mayor altitud donde la exposición a las radiaciones solares es mayor, actividad profesional muy expuesta al sol y la predisposición genética.

Los principales síntomas del fotoenvejecimiento se observan con más frecuencia en las zonas del cuerpo más expuestas al sol como el rostro, cuero cabelludo (especialmente en personas calvas o color de pelo muy claro), el cuello, el escote, los antebrazos o el dorso de las manos. La piel puede tener un tacto seco y áspero (xerosis), laxitud y falta de elasticidad, pigmentación irregular (lentigos, pecas y lunares), pequeños derrames capilares, elastosis o surcos profundos en la piel de la nuca y el rostro, queratosis actínica y otras lesiones más específicas.

La mejor arma contra el fotoenvejecimiento y las posibles lesiones derivadas de él es la prevención, evitar o reducir la exposición a las radiaciones solares y proteger correctamente nuestra piel.

Aunque el fotoenvejecimiento es irreversible, actualmente, existen algunos tratamientos dirigidos a reducir los signos de envejecimiento prematuro en nuestra piel, como el peeling químico, la dermoabrasión o el uso del láser

Tratamiento del fotoenvejecimiento y flacidez en piel madura con diferentes lesiones cutáneas debidas al envejecimiento y exposición solar.

Tratamiento del fotoenvejecimiento y flacidez en piel madura con diferentes lesiones cutáneas debidas al envejecimiento y exposición solar.

Tratamiento del fotoenvejecimiento y flacidez en rostro joven con diferentes lesiones debidas al envejecimiento y exposición solar.

Tratamiento del fotoenvejecimiento y flacidez en piel madura con diferentes lesiones cutáneas debidas al envejecimiento y exposición solar.