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Prevención y tratamiento de las alteraciones de la pigmentación

Las manchas en la cara suponen una alteración de la pigmentación cutánea. Se distinguen, inicialmente, las manchas oscuras, producidas por una hiperpigmentación cutánea, consecuencia de un exceso de producción de melanina y las manchas blancas, que se deben al efecto contrario, la hipopigmentación, por disminución o carencia de melanina.

Entre las manchas por exceso de melanina destacamos las efélides o pecas, el lentigo simple, el lentigo solar, el melasma o paño.

Entre las manchas por hipopigmentación destacan la ptiriasis alba, la ptiriasis versicolor y el vitíligo.

Las manchas en la piel pueden estar desencadenadas por diversos factores, pero las causas más comunes son la excesiva y prolongada exposición al sol (fotoenvejecimiento) siendo más dañino en fototipos bajos, el envejecimiento cronológico, factores genéticos, influencias hormonales como en el embarazo, exposición a metales pesados, cambios vasculares en la piel, inflamación, medicamentos fotosensibles, el tabaco ya que la nicotina altera el funcionamiento de los melanocitos, tratamientos cosméticos o por fuentes de luz y lesiones o infecciones cutáneas.

Para tratar las manchas de la piel se emplean las exfoliaciones químicas, la Luz Pulsada Intensa, diferentes tipos de láser y fuentes de luz, la microdermoabrasión, la crioterapia y tratamientos cosméticos específicos.

Efélides o pecas, antes y después del tratamiento

Rostro de mujer joven con manchas oscuras e imperfecciones de la piel, antes y después del tratamiento

Lesiones hiperpigmentarias en rostro de mujer joven, tipo melasma o cloasma, antes y después del tratamiento.

Lesiones hiperpigmentarias y alteraciones de la textura de la piel en rostro femenino, antes y después del tratamiento combinado